Hagan juego

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Solo y triste, en mi hora más oscura,
juego naipes con las sombras del pasado:
yo apuesto el goteo de esta vida,
ellas ponen los recuerdos olvidados.

Ya perdí contra ellas la camisa,
las monedas y una musa arrebolada
—que gritaba a pleno pecho ¡Insensato!—
mientras yo la barajaba entre las cartas.

A la espera de una mano ganadora
he perdido, más que nada, la esperanza.
En lugar de levantarme de la mesa
pido un trago a los demonios que me asaltan.

Yo no sé ni hasta cuándo ni hasta dónde
llegará mi partida a prolongarse.
Es igual que troque cartas por los dados:
la fortuna se empeña en esquivarme.

Puede que algún día, pronto, yo decida
recortar todas las pérdidas y marcharme.
Voy contando en esta vida con los dedos
así pues, de jugador, no tengo un ápice.

–Álex Padrón, febrero 2024

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4 comentarios en “Hagan juego”

  1. Qué poema tan desgarrador y lleno de nostalgia. Me conmovió profundamente y me identifiqué con cada una de tus palabras. La forma en que describes tus pérdidas y tu desesperación es tan real que me transportaste a ese lugar oscuro en el que estás jugando naipes con las sombras del pasado.

    Espero que puedas encontrar una mano ganadora pronto y levantarte de esa mesa que parece estar consumiéndote. Pero, aun así, entiendo que a veces la esperanza parece perdida y solo queda pedir un trago a los demonios que nos atormentan. Es un poema honesto y sin un ápice de fingimiento, eso es lo que más me gusta de tus palabras.

    1. Gracias, amiga. Odio esos poemas que se notan que son constructos y ejercicios de estilo. Como el consejo de la mamá de Tambor en Bambi: si no tengo nada que decir, mejor no digo nada.

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