Ya lo dijo Van Gogh

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“¡El molino no está!” y razón no te falta.
Pero sueño, y con él vienen placeres.
Es que construir castillos en el aire
es el más genial de mis quehaceres.

Así vuelves a la carga e interpeles:
“¿Arrastras piedras, obtuso, mentecato?
Es trabajo muy tonto el que tú tienes”.
También tienes razón, y no me duele.

Una vez más, rezongas y requieres
que acarrear troncos y espinas es de héroes.

Cariño, no temas, no hay problema:
soy muy bueno en lo que a madera se refiere.

Después te apenas de mi esfuerzo,
cuando voy cortando leños y paneles.
Tal vez me enjugas sudor con limpio paño,
tal vez traigas algo de agua, si se quiere.

Tanto piensas que es duro mi trabajo
que pones alguna piedra en las paredes.
Amasas la artesa, si yo corto las rocas.
Ayudas en lo que al aspa se refiere.

Al final, me miras con tamaño asombro,
mientras el molino nuestro amor muele:
“¿Eres mago o adivino?”, y te respondo:
“Quien ve el viento, bien sabe lo que quiere”.

Álex Padrón, abril 2022
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