14 (malas) razones para NO escribir

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Para nadie es un secreto que hay una verdadera pléyade de personas que se llaman a sí mismos escritores. Pero no todos escriben. De hecho, son más las veces que argumentan razones para no escribir, que el tiempo que dedican a la página en blanco.

¿Qué razones son estas? Muchas y muy variadas, pero todas malas excusas para victimizarse. Revisemos 14 de las más comunes.

1. Mañana escribiré

Hoy no me apetece, pero mañana sin falta. Es que hoy hay que sacar al perro, hacer una llamada por teléfono o marcar en la cola del pollo. Mejor aplazar una tarea que nos asusta que lidiar con ella, ¿verdad? El asunto es que mañana nos pesará no haber empezado hoy.

2. No tengo tiempo

Ni tú, ni nadie tiene tiempo. Claro, para ver la televisión o comprobar Facebook, sí. Pero para escribir, no. Quizás es que no es una tarea tan agradable para ti. Si no te es agradable, quizás deberías renunciar. No pasa nada. Hay muchos que sí disfrutan escribir.

3. Tengo el bloqueo del escritor

El tan socorrido bloqueo, que no tienes que explicar y todos inclinan la cabeza con pena cuando lo esgrimes. Pero, ¿qué historia es la que te bloquea? ¿No puedes escribir otra y ya? Recuerda que no todo lo que escribes tiene que ser trascendental. La mayoría del tiempo solo necesitas una prosa mediocre para ir del punto A al B. En todo caso, no pongas todos tus huevos en una sola canasta. Si tienes varios proyectos, puedes ir trabajando en uno mientras el otro se desbloquea.

4. No estoy preparado para escribir

Ni tú ni nadie, pero a menos de que seas un perfecto analfabeto, todos estamos preparados para escribir. Si necesitas mejorar, lee. Si necesitas técnica, toma cursos. Pero a escribir se aprende escribiendo: no hay atajos.

Y si te refieres a los medios técnicos, con un ordenador con una pantalla y un teclado basta. Hay incluso software libre para escribir. Y, en última instancia, papel y lápiz. La Biblia, La Ilíada, La Odisea, El Inferno de Dante y El paraíso perdido de Milton se escribieron a mano.

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5. Necesito documentarme

Te lo concedo: estudiar forma parte del proceso creativo. Eso sí, trata que tu investigación no sea interminable. Necesitas aprender la Historia necesaria para contar la tuya propia. No más que eso. No tienes que sacarte un doctorado, ni tus lectores van a hacerte un examen más allá de los elementos esenciales que necesites para contar tu historia.

6. Tengo tanto que decir…

Puede que tengas tanto que decir que no sepas por dónde empezar. Pero en algún punto tendrás que empezar a escribir para que las historias no se te acumulen. Aquí, un secreto: no necesitas decir todo al mismo tiempo. Si tu historia es muy complicada, divídela en varias novelas, ya sean parte de una saga o historias independientes. Así evitas vomitar tochos intragables para el lector.

7. Soy mal escritor

Tú y todos los que te rodean. Y menos mal que nos creemos malos y no nos endiosamos, porque saber que tenemos faltas nos da margen para mejorar. Pero puede que realmente seas muy malo, en cuyo caso, déjalo.

Claro que escribir requiere un poco de ego y autodeterminación, pero ten en cuenta que solo escribiendo puedes mejorar. Si eres malo hoy, pero escribes, puede que mañana lo hagas un poco mejor.

8. Tengo miedo a la crítica

Si eres de los que nunca dará sus escritos para que otros los lean y critiquen, entonces lo que escribes son diarios. Lo cual está bien, pero nunca serás un escritor. Por definición, trabajamos para llevar historias a nuestros lectores, que en algún momento tendrán que leerla. Y detractores tenemos todos. Hasta Cervantes los tuvo en su momento y, no obstante, ahí está el Quijote para que lo critiquen si así lo desean sus lectores.

9. No puedo concentrarme

Cierto: los problemas diarios afectan a quienes escribimos. También afectan a aquellos que no lo hacen. Pero los escritores tenemos la vía de escape de nuestras letras para abstraernos por un rato de los problemas y saltar a un mundo diferente. Así que esto es una razón para escribir, no para evitarlo.

10. Me falta creatividad

No te falta. Tu cerebro es una máquina de inventar historias, además de las que te rodean y las que puedes encontrar en los sueños. Sencillamente, no estás prestando atención a las buenas ideas que se te escapan. Tampoco las ideas geniales vienen sin algo de planeamiento y lógica. Ten a mano una libreta de notas para escribir las buenas ideas. Luego, desarróllalas con tino y lógica.

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11. Estoy oxidado

Puede que haya pasado un tiempo ya desde la última vez que escribiste, pero tu prosa está ahí esperándote. Ese «óxido» proviene de la falta de disciplina de escribir a diario que separa a los escritores de aquellos que no lo son. Si no quieres sentirte oxidado, escribe a diario. Si te sientes oxidado, la única forma de quitarte el orín de encima es escribir. Nunca es tarde para retomarlo.

12. Voy a parecer un tonto si fracaso

En mi experiencia personal, todo lo contrario. Incluso si el resultado no es bueno, estoy más que convencido que quienes te rodean te miraran con admiración si estás trabajando en tu novela… aunque no sea espectacular. Escribir requiere de coraje, uno que no todo el mundo tiene.

Y en fin de cuentas, ¿qué es fracasar? Si te refieres a no obtener beneficios económicos de tu actividad intelectual, pues eso a la larga no lo sabes. Esperemos que no sea tu caso, pero sobran los ejemplos de escritores que se consagraron después de su muerte. Mínimo, considera que estás dejando un legado para tus descendientes, a través de él serás inmortal y podrás hablar incluso después de tu muerte.

13. Todo lo bueno de verdad ya está escrito

Puede que sí. Pero hay muchas historias manidas que tu prisma personal puede hacerlas diferentes. Puede que tu aporte no sea trascendental, o puede que tu punto de vista sea tan sui generis que realmente merezca la pena leerte. Tú eres único e irrepetible y es ahí precisamente dónde el aporte a la literatura yace.

14. Necesito poner orden primero

Mientras sea una razón y no una excusa, vale. Es cierto que un escritor tampoco puede vivir del aire, y se necesita poner en orden muchos asuntos antes de dedicar horas y horas a la escritura. Mientras poner orden signifique cumplir con nuestras tareas cotidianas antes de sentarnos a escribir, esta es quizás la más válida de las razones.

Porque, aunque tengamos el oficio más solitario del mundo, tenemos que comer, bañarnos, dormir y cumplir con nuestros deberes sociales. Un escritor tiene que ser también un ser humano funcional, so pena de que nos cuelguen el cartelito de locos (y a veces no andan tan mal encaminados).  ¿Solución? Establecer horarios. No se puede arrancar a escribir ahí dónde nos atrape la inspiración. La inspiración también se educa y entrena.

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¿Aún tienes razones para no escribir?

Quizás seas tan, pero tan creativo que aún te puedas inventar más razones para no escribir. Si es así, quizás deberías hacerte caso a ti mismo y desistir definitivamente.

No pasa nada. Nadie te va a juzgar. Al fin y al cabo el mundo también necesita de lectores para lo que escriben, los que se esfuerzan y han alcanzado su verdadera vocación. Porque no basta con querer autodenominarte escritor: si no escribes, sencillamente no lo eres. Y es genial: más espacio queda para los que escribimos en serio.

Espero que estos consejos te sean útiles. Pero recuerda: no tienes que recorrer el camino del escritor tú solo. Puedes contactarme si deseas ayuda con tu obra, o solicitar los servicios que te ofrezco más abajo:

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3 comentarios en “14 (malas) razones para NO escribir”

  1. Dices verdades como puños y yo entono un “mea culpa”, porque, efectivamente, me suelo poner más de una de esas excusas… Amo escribir y prometo hacerlo todos los días a partir de ahora. Gracias por tus consejos. Muy buen artículo. Feliz salida y entrada de año. Un abrazo. 🙂

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