5 vías para encontrar tu estilo literario

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En fecha reciente, un amigo escritor al que mucho admiro publicó en sus redes un comentario de Alan Moore sobre el estilo, el cual comparto… solo en parte (como diría Hannibal Lecter).

El talento de Moore es innegable, y ahí están Watchmen, From Hell, Promethea, V for Vendetta, The League of Extraordinary Gentlemen o Batman: The Killing Joke para darle peso a su palabra. Por otra parte tenemos su connotada excentricidad. Ni la critico, ni la apruebo… pero otra cosa es tomar las palabras de un artista a pie juntillas.

Sobre la importancia de un estilo propio

Aunque en general estoy de acuerdo con muchos de los planteamientos de Moore en esa entrevista, uno en particular me hizo ladear la cabeza con aire de disgusto. Concretamente:

“Para mí, un buen escritor es aquel que, en cuanto identifica una técnica, la abandona. Sigue adelante con algo diferente, en el momento en que tuvo éxito hace algo completamente diferente”.

Alan Moore

Bueno, maestro, puede que a ti en particular te sea sencillo por el gran talento combinado con tu pensamiento anárquico… pero si con “técnica” te refieres a “estilo”, no estoy de acuerdo contigo.

Tener un estilo propio no es tarea de un día: es algo personal e íntimo que sólo se logra a fuerza de escribir mucho. Pocos autores llegan a ganar ese alter ego frente al teclado que lo distingue y le da personalidad e impronta, y que determina en un final la experiencia del lector. Este estilo es muy difícil de enmarcar, peor de controlar y se relaciona a la facilidad con que el escritor resuena con sus lectores.

Si has leído mucho a un autor, llega el momento que puedes reconocer su estilo en una obra nueva sin necesidad de mayores cartas de presentación. Es equivalente a contemplar un cuadro y reconocer al pintor, u oír una pieza y poder identificar por la sonoridad quien la compone… y también quien la ejecuta.

Eso, amigo Moore, no se desecha una vez logrado. Se puede incursionar, transgredir, imitar, desdoblar… pero es difícil cambiar de voz cuando se ha encontrado la propia.

En busca del estilo propio

Este tiene mucho que ver con las afinidades de cada quién: para gustos se han hecho sabores. Por mi parte, reconozco que hay autores que sencillamente no me pasan por la garganta. Carpentier es uno de ellos, aunque no dejo de reconocer que tiene su propio y particular estilo. En ese sentido, soy más de Hemingway. No obstante, hay algunos elementos comunes a un buen estilo a la hora de narrar.

(Cómo datito curioso para los que afirman que este último no era un escritor cubano como el que más, Alejo no se hacía el sueco: era suizo. Y cuando quieran les mando mis padrinos)

En palabras del gran Alfred Hichtcock, “Estilo es plagiarse a uno mismo”. Estilo es crear una voz muy personal con la que se narra, voluntaria o involuntariamente, y se lleva la historia y al lector al plano privado del escritor.

Hay tantos estilos como escritores: piénsalo como una especie de huella dactilar. No está en lo que narra, sino cómo lo hace: el modo de conducir las ideas, la expresión y la articulación en la que un autor se siente CÓMODO.

Tal vez esa sea la mejor definición del estilo. Dónde escribes de forma que todo te fluya, ahí está la matraca. Ya si le gusta o no a los lectores, es materia dónde hacer ajuste fino para lograr el consenso. Porque el estilo no es cosa estática —así que no se desecha como exige Moore— sino que una vez logrado se trabaja, se ajusta y se refina.

Y tú, ¿tienes ya tu estilo?

Lograr esa voz propia que mueva al lector no es cosa de un día, repito. Se necesitan años, y también ayuda profesional para adquirir un estilo que te diferencie del resto de los escritores y que a su vez funcione.

Si ya has metido el dedo gordo del pie en la vorágine que se llama literatura y sistema editorial, puede que te hayas topado con la figura del corrector de estilo. Y no tienes ni idea de cuantos escritores de renombre tienen que acudir a un corrector de estilo para ajustar su forma de escribir a la que su público quiere y conmueve. El corrector de estilo —que la mayoría de las veces es también un escritor avezado— es de gran ayuda para que cada frase y cada párrafo quede depurado, impecable y a la vez se adapte al tono del autor.

Puedes tener un estilo propio y eso es lo que se espera de cada escritor, pero prepárate para años de estudio, oír consejos, mucha práctica, ávida lectura de escalpelo de esos modelos con los que te identificas y muchísima escritura. Entonces formarás un estilo que te identifique de forma inequívoca y, por encima de todo, haga que comuniques tu historia al lector.

Como dijo el filósofo y poeta Leopardi:

“No es suficiente que el escritor sea dueño de su estilo. Es importante que el estilo sea dueño de las cosas”.

5 vías para encontrar tu estilo

Este artículo no estaría completo si no pongo una lista de recomendaciones para lograr un estilo propio. Así que toma papel y lápiz, que aquí viene lo bueno:

Imitar, innovar, inventar

Nada sale de ninguna parte, ni siquiera el estilo. Así que haz como Newton, que se trepó a hombros de gigantes para ver más lejos. Tu estilo yace en la combinación de elementos de tus autores preferidos y muchos que no has leído aún, así que imítalos, innova sobre sus formas de contar y solo luego junta lo aprendido e intégralo en tu voz narrativa.

Usa la estrategia del camaleón

Se puede aprender mucho del estilo de un autor leyéndolo, pero más aún si lo mimetizas. Toma como ejercicio un texto cualquiera que hayas escrito y trata de replicarlo en el estilo de varios autores, identificando que elementos te son fáciles de hacer sharingan y en cuales se te traba la catalina.

(Si revisas mi sección de cuentos, me verás jugar al camelón junto a muchos grandes de la literatura universal)

Escribir es jugar

Si una historia se te hace difícil de escribir, al lector le va a ser peor de leer. Así que en el momento en que te aburras es hora de encontrar una manera diferente de decir. Cuando rompes con tu propia monotonía, sorprendes y diviertes al lector que ya se estaba quedando dormido o directamente saltaba párrafos enteros de tu texto.

Claridad ante todo

Trata de que el ritmo de tu narración coincida con el sentimiento que quieres que el lector perciba. Las frases cortas generan tensión y velocidad. Las largas, paz y contraste. A fuer de ir en contra de los grandes y densos maestros —ay, Poe, ¡ampárame!—un estilo basado en la sencillez y la claridad es más fácil de mantener dentro de una narración larga como es una novela.

Encuentra tu mejor versión

Recuerda: está bien subirse a los hombros de gigantes, pero es de mala educación cortarles las cabezas y proclamar que ese eres tú. No copies, no imites, no plagies. Primero, porque eso te denigra como escritor. Luego, porque una mentira no puede mantenerse por  tiempo indefinido. Tomar referencias está bien, aprender de los que te antecedieron o lo hacen mejor que tú es correcto.

Recuerda que en materia de estilo solo estás compitiendo con tu cuento o novela anterior, para que tu conexión con los lectores sea mejor. Así pues, señor Moore, usted diga lo que quiera. Yo engordo mi estilo como el chanchito de Navidad, pero no lo asesino en las fiestas y me busco otro para el próximo año.

A lo sumo, lo podo como a la Gallina de Mercaderes del Espacio.

Y tú, ¿qué piensas de tu estilo? ¿Lo encontraste o sigues buscando? Déjame un comentario, para saber cómo vas een tu búsqueda.

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2 comentarios en “5 vías para encontrar tu estilo literario”

  1. Estoy de acuerdo contigo. Quizás privilegiados tenga esa facilidad para cambiar y buscar algo nuevo. Pero los mas mundanos bastante tenemos con pelear con el corrector ortográfico del teléfono! y más si lo tienes en múltiples idiomas!
    Gracias por compartir.

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