A un paso del umbral

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Cuelga a tu espalda la mitad de una vida
que vas cargando, en zurrón bien cerrado,
para que nadie y nunca osen hurgar en ella…

…no vayan a brotar fantasmas de un pasado
dónde tú eras aún tan cándida, al extremo
de sufrir por muchos que jamás te lloraron.

A un paso de la puerta veo muchas maletas
y adivino que en ellas los miedos al fracaso,
la incertidumbre cierta de zozobras y saltos
y profundos rencores van por ti guardados.

Me detengo a mirar, en tu capa y tu manto,
cómo ríes por fuera mientras lloras despacio
y tus lágrimas secas resbalan por dentro,
anegando tu alma, invadiendo tu espacio,
asfixiando las ganas de hacer tuyo el regazo
dónde duerma tranquilo y te abrace calmado.

Mejor que te desnudes de todos tus resabios
para entrar, luminosa, a la mitad que guardo
de esta, tu otra vida, la que andas soñando
dónde la paz y el mimo son el remedio santo
a todos tus caprichos, peleas y desamparos.

¿A qué temes entonces, mi ángel extraviado,
mi dulce compañía, mi apuesta a largo plazo?
¿Qué tal tu vuelo ahora, ya libre de pecado,
al saber con certeza que tanto te he esperado?

–Álex Padrón, abril 2022
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