Esa triste máxima

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“El que nada espera, pues nada echa en falta”.
Yo no sé por qué no me aplico esa máxima,
cuando a cada paso de historia contada
me quedo aguardando por todo y por nada.

Quizás es costumbre de vidas pasadas,
tal vez me dedico a destejer la manta
tirando de hilos, lazos y puntadas
que rehago luego buscando esperanza.

Mucho más valdría que me levantara
y saliera a buscar esa vida atrasada
que tanto demora, que sigue parada,
que corre por otros, pero de mi salta.

Así, mientras sueño que no pasa nada,
que pronto será tiempo de volandas…
Me engaño a diario con aquel “te quiero”
que ya es solo un eco de esas palabras.

Quizás me consuela que quizás mañana
queme mi esperanza en regia fogata.
Por hoy aún decido que quiero esperarte
porque, corazón, mucho te echo en falta.

–Álex Padrón, enero 2022

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