Oración al hogar

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Oración al hogar

No te ofendas si de pronto no me creo
las promesas de un futuro que comienza.
A pesar de que sonrío, manso y triste,
aún por dentro me corroen las centellas.

Yo y las paces no creemos ser amigos:
quietas ellas, yo pugnando por revueltas,
por quemar en pira loca mi confianza,
por mirar con mohín rancio a las estrellas.

¡Ah, y que raudas marchan estas horas
y que intento desafiante el retenerlas!
Tanta leña para arder, y poco el tiempo:
hoy la brasa se va ahogando en llama lenta.

Ven ya pues, y sopla en mí tu risa suave,
y quemémonos, sin límite o torpeza.
Cada encuentro ratifica mi esperanza:
tendré paz, cuando habites en mi hoguera.

Álex Padrón, Febrero 2021

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