Ven

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Tengo los ojos tan ciegos de las ganas de verte,
porque amar los recuerdos, sin gozar de tu risa
es pedirle a las horas que duerman vacías.

Sé que vienes andando, pero lento y sin prisas
y aunque debo vivirlas de forma tranquila
tengo ganas de verte, de abrazar tus caricias
que me parecen pocas aunque colman mi vida.

Tengo nubes por ojos de las ganas de verte
para que en mis esperas te mire de arriba,
imaginando tus sueños, viendo que caminas
con el pálido goce de saberte dormida.

Por mucho que digas que seremos lascivia
cuando nos veamos tu alma y la mía
yo no sé porque a mí no llega a aburrirme
la lujuria nuestra, perenne y astuta
que juega a olvidarnos para que nos una.

Así que me lavo mi carita sucia
de malas ideas (algunas me asustan)
y te espero pronto en la banca de un parque,
en cualquier esquina, en cuevas y grutas,
en ninguna parte y en todas ellas juntas…

Para que no seas amor malgastado,
para que te mire con ropa y desnuda,
para que me cubras los ojos con besos,
y ahogues ausencias y también las dudas.

Tan cerrados los tengo por las ganas de verte,
que apenas escucho abrir cerraduras.

-Álex Padrón, Publicado en “El rosario del hombre de ceniza“, Primigenios 2020.


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