Breve guía de fantásticas historias manidas

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Cómo todo género, la CF y la Fantasía están llenas de lugares comunes e historias manidas. En su momento eran geniales y marcaron hitos en la literatura de ficción. Luego, repetidas hasta el cansancio, producen asco en los lectores y escritores curtidos.

Muchos autores noveles, a los que además les faltan unas cuantas lecturas, redescubren estos caminos trillados y —¿por qué no?— se emocionan con ese giro genial que se les ha ocurrido a ellos solitos.

Es una lástima que luego se enojen con el amigo enciclopédico que todos tenemos que le alertan: eso ya lo hizo Fulano en tal novela.

El camino del triste autor que no lee

No contento con esa opinión experta —a veces más de una—, nuestro valiente novel no hace caso y llena cuartillas, confiando que su idea es nueva bajo el sol.

Luego se pregunta por qué no gana tal o cual concurso. Lo más seguro —piensa— es que el jurado le tenga inquina, o que su idea tan revolucionaria será presa del plagio descarado por alguno de sus miembros[i].

Pero él es joven, valiente y pujante. Además, no tiene tiempo de verificar lo que le dijeron sobre su idea. Un argumento que puede esgrimir también es que no desea “contaminarse” con la forma que el autor original abordó ese giro dramático.

Así que perderá tiempo y esfuerzos en reescribir Drácula (y aun así va a argüir que su visión personal es mejor, verás).

14 historias manidas que no me quiero leer

O quizás tenga un destello de humildad y considere esta pequeña lista de historias descartables. Créeme, como jurado no voy a tener piedad si me intuyo alguna de ellas. No digo que no puedas convencerme, pero tendrás que correr la milla extra:

El entorno escondido

Aun este lugar común es salvable, pero está más repetido que la morcilla. Los protagonistas moran en un mundo plano y estéril, del que pugnan por salir. Al final —¡oh, sorpresa!— son hormigas en un plato de té.

¡Oh, mundo cruel!

La historia se desarrolla en un entorno deprimente y oscuro, y el prota es un escritor miserable y bohemio que se parece demasiado al autor. Los otros personajes comparten las características de sus amigos.

Dios es un ordenador

La historia adopta cualquier leyenda con matices bíblicos, y la soluciona rápidamente aplicando elementos de CF planos y simplistas. Su variante más vomitiva es la solución Adán y Eva cosmonautas, que de alguna forma terminan con la misión de repoblar un mundo.

La solución del viejo cojo

Una historia basada en alguna leyenda local se enreda de tal forma que nuestros héroes no podrían percatarse que pasa ni en un millón de años. Entonces, de repente, un personaje estrambótico —un viejo cojo, por ejemplo— nos lo explica todo de una forma perfectamente lógica.

El gabinete del doctor Who

Una historia que mezcla con cualquier rasero un universo basado en las leyes de la causa y el efecto con otro que responde a leyes místico /mágicas, pero el autor las imbrica porque… bueno, porque le da su reverendísima gana. Incluso la fantasía tiene sus propias leyes y cánones: a menos que te inventes unas muy buenas y bien urdidas, es mejor respetar los códigos para no enloquecer al lector.

El Deus ex Machina de toa la laif

Este es uno de los más conocidos: a partir de un desarrollo de historia donde parece no haber un desenlace a favor de los personajes por ningún lado, el autor se saca de la manga un conejo. Sí, no un as, sino un conejo e incluso un elefante.

Oro parece, plata no es

El autor empieza a trazar paralelismos imposibles. El Enterprise NO es como un crucero de batalla, ni la Estrella de la Muerte un destructor, ni Galactica es como un portaviones. Tratar que el lector asocie elementos futuristas con referentes modernos es un lugar común malo. Ya con la Guerra de las Galaxias tenemos bastante de eso, gracias.

Zapatero ¿y tu zapato?

Ocurre muchísimo cuando un autor acostumbrado a un género incursiona en otro sin estudiar bien los códigos del nuevo campo. A ver, puede parecerte fascinante describir todo el proceso de acople entre dos naves, pero ya para el lector está muy visto, así que prefiere ir directo al hueso de la historia.

Catástrofe a la orden

Mientras el universo en pleno se va a paseo, nuestros personajes se la pasan bomba en hoteles de lujo, manejan vehículos de marca y beben del mejor champán. ¿Hola? El mundo se va al garete y todo el mundo sufre, así que es solo justo que a tu héroe se le ensucie el esmoquin, ¿cierto?

El monstruo de Frankestein

El autor incluye en la historia cada uno de los elementos que le pasó por la cabeza, sin discriminar nada, porque su proceso creativo es así, libre como el viento. ¿Qué tiene de malo que el hombre lobo se tome una cerveza con el Sombrerero Loco, para luego luchar a brazo partido con el Kraken? Nada, solo que yo no quiero leerlo.

¡Qué bonito escenario!

Este tipo de relato tiene una factura exquisita, una atmósfera cuidadamente bizarra para que te animes a leerla hasta el final y está tan, pero tan bien escrita que es una lástima que no cuente absolutamente ninguna historia. ¡Hey, tramoyista, te quedó regio! ¿Me llamas ahora al del guion, por favor?

¡Esto sí que es un divertimento de contemporaneidad!

Cuando tomas una historia insulsa de verdad y la escribes tan, pero tan, pero tan bien que mereces el Nobel de Literatura. La cuestión es que la historia versa de sacarte los mocos en el taxi y ver dónde los pegas: por mucho que la trabajes, no hay sustancia.

Creo que deberíamos etiquetarla

Una historia tan extraña y bizarra que no tengo como encasillarla. Ni dónde. Pero la pobre no puede dormir al frío, así que le pongo por ahí una espadita o una pistola de rayos para que cuele en la sección correspondiente de la librería.

Préstame el mapa

Gira turística por una distopía/utopía para que te relajes y mires por la ventanilla. En realidad no será necesaria una historia: la simple contemplación de mis habilidades como creador de este genial universo es más que suficiente para que te maravilles de mis habilidades como arquitecto.

Y tú, ¿qué historias manidas conoces? Comparte tu sabiduría abajo en los comentarios, y así aprendemos todos.


[i] los cuales suelen ser escritores avezados a quienes le sobran las buenas historias y los recursos para contarlas, pero no tienen tiempo para escribirlas.

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1 comentario en “Breve guía de fantásticas historias manidas”

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