En calidad de préstamo

.

No sabía que ponértelo difícil
iba a ser condición tan necesaria
para hacerte revivir las cicatrices,
para irte de narices a la tapia.

Más conozco como duelen las historias,
sobre todo las que rasgan encontradas.
Esas tiernas que te duelen para siempre,
esas crueles que rondan y te matan.

Menos mal que ando a tiempo (todavía)
de cubrirme de los dardos y las lanzas.
Tiendo pronto para ti la roja alfombra
y te cedo mi derecho de pernada.

Ve así pues, disfruta fiero de mis musas
—las sé prestas a dejarte la jornada—.
Al final, serán mías para siempre,
aunque tú te las disfrutes de pasada.

Si te sirven de consuelo y aliciente,
¿quién soy yo para negarme a regalarlas?
Solo pido: no seas suave en tus embates,
pues más fácil me será entonces acunarlas.

–Álex Padrón, mayo 2022

.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

¡Únete a la tropa!

Ir arriba
A %d blogueros les gusta esto: