¿Cómo diferenciar las noticias médicas falsas de las verdaderas?

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Los medios de comunicación, como su nombre lo indica, tienen el deber de informar y comunicar de forma veraz lo que sucede en el mundo. No obstante, existen periodistas y medios que han perdido el objetivo principal y lo único que desean es una mayor audiencia a toda costa. Mayor audiencia, más anunciantes, más dinero… y como cualquier vía es buena para obtenerlo, cuando atrapan una veta de oro no la sueltan. Si no es noticia, pues la fabrican.

Y, ¿qué mejor forma de explotar los miedos de la audiencia que con cuestiones de salud? Este modelo alarmista y de sensación se ha usado una y otra vez, y funciona a la perfección. Sin ningún tipo de investigación, ni aval por el sistema de salud, y mucho menos rigor científico, nos dicen con una pasmosa tranquilidad verdades no demostradas y mentiras encubiertas.

Y de repente salimos corriendo de un lado al otro, gastamos miles de euros en cosas que no tenemos que comprar, arremetemos contra el sistema de salud y dejamos de hacer lo que debemos. Nos han dicho desde que nadar en piscinas con cloro causa mutaciones genéticas[1],[2] hasta que la vacunación infantil causa autismo[3] y todo lo que hay en el medio. Algunas dan risa y no causan consecuencias. Otras, como en el caso de Andrew Jeremy Wakefield y la controversia entre la vacuna triple vírica y el autismo[4], implicó que miles de niños se dejaran de vacunar y aparecieran brotes de sarampión en el Reino Unido, con la muerte de varios infantes. Más de 10 años después se demostró que Wakefield había manipulado los datos en función de un interés económico[5], su trabajo fue desacreditado[6] y se le retiró la licencia por mala praxis[7].

Pero el daño ya estaba hecho. Como resultado del estudio bajó significativamente la vacunación en Irlanda, provocando en el 2000 un brote de sarampión que mató a 3 niños y condujo a la aparición de más de 300 casos[8].

Los informadores médicos tenemos la responsabilidad de alertar y educar sobre bases sólidas, no de alarmar. Así que ante las noticias médicas falsas, no avaladas por las entidades sanitarias del país, desconfía.

Las noticias médicas falsas se basan en estudios clínicos chapuceros

De los que, por desgracia, hay muchísimos publicados. No todo lo que se publica en la literatura especializada es verdad escrita en piedra: con el sinfín de revistas científicas que pululan en el mundo, puede colarse casi cualquier cosa. Con el espíritu de “publish or perish” (publica o perece) que perdura aún en la academia, todo es válido.

¿Cómo identificar las noticias médicas falsas de las que tienen basamento? Si los datos se adulteran a propósito[9] no hay nada que hacer. Pero si se basan en un estudio clínico chapucero, ya es momento de comenzar a levantar una ceja con suspicacia.

Como identificar las noticias médicas falsas

Toma el estudio clínico en el que se basa la noticia de la que sospechas, léelo y pregúntate[10]:

¿Cuál es el tamaño muestral?

Mientras más individuos estén incluidos en el estudio (tamaño de muestra), más sólidas sus conclusiones. Es muy probable que afirmar que el clopidogrel sea igual en efecto a la aspirina siendo más caro sea cierto, porque se comprobó con 15 000 pacientes[11].

¿Hay grupo control?

¿Cómo calcular una diferencia si no tengo un valor cero que represente el valor base en mis condiciones de estudio? Estamos hablando de un grupo control significativo, administrándole una sustancia biológicamente inactiva (placebo) y, a ser posible, otro fármaco que ya haya demostrado su eficacia.

¿La muestra es representativa?

Se quiere saber si un medicamento es útil para cualquier paciente, no solo en mujeres menopáusicas de 55 a 65 años. Cuantas más condiciones se le imponga, al estudio, menos extrapolables serán sus resultados. Si un ensayo no se puede aplicar luego a la práctica médica, es una soberana pérdida de dinero y tiempo.

¿Los estudios son multicéntricos?

Se debe conducir un análisis multivariante, para observar si los resultados varían en función de algún parámetro de la muestra, sea este el sexo, la edad, la presencia o no de alguna enfermedad o condición, etc.

¿El estudio es aleatorio?

Los grupos de control, placebo y de estudio deben distribuirse al azar entre los participantes, para alcanzar la mayor similitud poblacional entre ellos.

¿Las variables de resultado son sólidas?

Si la diabetes es mala, pero el fármaco que la controla causa infarto, creo que prefiero inyectarme insulina a morirme. Si los resultados del estudio son inútiles o existen ya fármacos comparables o mejores que el que está en estudio, pues no valen el papel en el que están escritos. Y regresamos a las piscinas con cloro (no, no causan mutaciones genéticas)

¿El estudio está “enmascarado”? ¿Cómo? (simple, doble o triple ciego)

Para evitar resultados sesgados, el paciente no debe saber si está tomando el tratamiento o no (simple ciego). También se puede “cegar” en el estudio al médico que evalúa (doble ciego), o al paciente, al médico, y al bio-estadístico que procesa los datos (triple ciego). De esta forma no se pueden alterar los resultados para que ajusten a los deseos de los investigadores.

¿El estudio, además de significación estadística, tiene relevancia clínica?

Algo “estadísticamente significativo” quiere decir que se ha encontrado una diferencia (o una semejanza) entre dos variables con una seguridad bastante alta. La significación estadística se otorga a partir del 5%, un valor elegido por convenio, y avala que los resultados del estudio no se obtuvieron por casualidad.

Pero significación estadística no significa relevancia clínica. Un antibiótico que cure una infección en 8 días contra otro que lo haga en 8,2 a igual dosis puede significar mucho desde el punto de vista estadístico, pero para nada importan en cuanto a la clínica.

Y aun no entramos en las correlaciones causales, que con el modelo matemático adecuado puede hallarse correlación entre dos cosas que, desde el punto de vista lógico, nada tienen que ver. Como el aumento de la velocidad en las pistas de NASCAR en los EEUU y la venta de chorizos en Europa. O el autismo y la vacunación, ya hablando en serio de noticias médicas falsas.

En conclusión…

Desconfíe, desconfíe, desconfíe. Cómo una sola piedra no hace una casa, un solo estudio no es para propagar noticias médicas falsas, echarnos a correr y prepararnos para el próximo apocalipsis zombi. Las verdades científicas se establecen luego de muchas pruebas y un largo proceso investigativo, que normalmente no compagina con el dinamismo que requieren los medios. Infórmese y saque sus propias conclusiones, o, al menos, confíe solo en opiniones realmente especializadas y no en noticias médicas falsas.

 



[10] Terrés, C.R. Diseño estadístico de ensayos clínicos Med Clin 1996; 107: 303-309. http://www.healthvalue.org/pdfs/Nuevo%206.pdf

 
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