Poesía

Tú no estás bien. Lo sé. Lo reconozco.
Te faltan besos, abrazos, quieros, mimos.
Necesitas de compañía pronta y tierna
que te ayude a paliar lo que has vivido…

Di algo del hastío, pero que no lo conozca:
que no haya sentido repetido en bucle
durante tantos días, durante tantas horas…

Me he propuesto hoy, por ser empecinado,
embarcarme por siempre en la búsqueda activa
de un sol de madrugada, que antes eludía…

Te dejo un beso en la luna: misterioso, inalcanzable,
él contemplará tu sueño dondequiera que te marches…

Dulce estrella de luz, yo te confieso
que ya por mucho tiempo te persigo:
obviando la belleza de lo simple,
recibiendo tus desdenes más altivos…

Voy a hacerte el regalo de advertirte
lo que a mí jamás y nunca me dijeron:
¿Esta rosa? En la mano trae espinas:
con los años y traiciones le crecieron…

En la cárcel de Viznar
llegó su postrera aurora:
no le dieron a escoger
morir en luz o a la sombra.

Para cuando te marches habitaré en tus besos.
Ya no en tu recuerdo, porque me sé efímero,
con esa poca importancia que le das al viento…

Sé que tengo el sagrado deber de equivocarmey errar mucho y mal, casi todo lo que pueda.Porque entiendo: de igual forma que no aciertopodría hoy

¡Qué bueno corazón: no te molesto
y te soy como una brisa bajo el ala!
Odiaría ser tormenta que te enoja,
casi tanto como calma apacentada…

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